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30 may. 2012

Amor Condicional

Míralo, orgullosos de si mismo y de su condición de macho sonríe ante su triunfo; una vez más ha ganado la contienda...de antemano perdida si se mira desde el ángulo opuesto.

Dicen, comentan, murmuran...que a determinadas horas se alza la voz entre las cuatro paredes de la casa.
Rumorean, susurran, chismorrean...que no es lo único que se alza entre esas cuatro paredes.
Escuchan, perciben, adivinan...el llanto del perdedor silenciado a golpe de amor.
De los tres que forman y conforman la familia, la criatura se comporta como tal; espontánea, miente cuando afirma públicamente: "papá ha pegado a mamá y ella lloraba".
La joven madre, sorprendida, confundida, e irritada, se apresura a desmentir el rumor lanzado sin malicia, recrimina al primogénito y le recuerda que no se fantasea con asuntos tan serios.
Muestra la mano y explica...el gato del vecino la tiene tomada con ella, furioso por el involuntario pisotón le arañó la mano derecha; su marido al ver lo sucedido, amable, preocupado, y protector, le desinfectó la mano con un alcohol de alta graduación...se le saltaron las lágrimas ante el gesto y por dolor.
Aclarado el equívoco, el entorno entiende que son cosas de niños...enanos mentirosos, mentes inestables y confusas, incapaces de separar realidad de fantasía.
Pletórico el padre, exultante la madre, y confusa la criatura, vuelven a esas cuatro paredes que conforman su idílico hogar.
Mañana...ella tendrá más cuidado con el arisco gato del vecino, el niño procurará no pisar la pastilla de jabón mientras dure la ducha, y Él, seguirá cuidando con el mismo amor a su familia.

2 comentarios:

  1. Tyrma, me he quedado de una pieza al leer este relato. También se puede caer de una escalera, o tropezar con una puerta, o caerse de la cama... un sin fin de cosas para estás 'ídilicas' familias. Lo peor de todo es que esas mentiras juegan a ser verdad, cuando todo elmundo sabe que los niños no mienten sobre estas cosas.

    Un abrazo.

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  2. Lamentablemente demasiado común, y no sólo entre las mujeres ni con moratones en el mejor de los casos. Aunque minoritariamente, no hay que olvidar que ellos también los sufren, personalmente creo que más de índole psicológico que físico.
    Hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención, la primera es la típica frase "Yo no...me provocas". La otra, la sutil duda frente al denunciante, por parte de organismos cuya misión es proteger...dejémoslo en "personas" que confunden su misión.

    Un abrazo

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