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25 sept. 2012

MIRADA RESTROSPECTIVA
 
 
 
 

MAL DE OJO

La farola nos miraba de reojo, y caprichosa se abalanzó sobre nosotros. La mire para decirle las tres mil por tan grosero comportamiento, pero al girarme me di cuenta de que era bizca. ¡Fatalidad!-me dije- poco y malo nos puede traer una farola lisiada.
Quise saber el porqué de tan insidioso comportamiento, y antes de que comenzara la retahíla de reproches que se agolpaban en mi mente, la tenue voz de mi acompañante me pidió un mínimo de recato.
-Déjala, está vieja y cansada, lo último que necesita es que te ensañes con ella-me dijo con un tono de voz casi imperceptible.
-Mirame-continúe con la ira inyectada en los ojos-Tengo veinte años y aquí me tienes, atrapada en un amasijo de hierros por tu culpa, lo mínimo que deberías hacer es echarme una manita, en lugar de guiñarme el ojo con descaro.
-Yo en cambio,-dijo tartamudeando- soy una anciana. Llevo toda la vida aquí, mirando a la gente que pasa, observando sus rostros lozanos, la alegría en sus ojos, viéndoles envejecer hasta que un día...
-¿Qué sera de mi ahora, quién me querrá con esta cara?
-Pregúntale a él-respondió antes de apagarse para siempre.

Y sí, cada vez que recuerdo ese día, le miro a los ojos, y señalando con el indice mi rostro, le digo con guasa: ¡bonita forma de declararte, truhán!
 
 

EL ÚLTIMO COMENSAL

De espaldas al mundo, cuchara de madera en mano, remueve el contenido con entrega de madre. Sobre la mesa, ya caramelizado, el molde dónde verter su amor.
Cada viernes observo la misma escena, luego, con mi diminuta silla roja en la acera, espero paciente su llegada.
Miro fijamente un punto concreto, pronto le veré girar la esquina, con su bolsa al hombro alzará la mano al verme, yo le esperare sentada, no puedo levantarme y salir corriendo-me ha dicho la abuela-
Irrumpo en la cocina gritando: quiero flan, quiero flan...Ella niega con la cabeza un viernes más, ella sabe mejor que nadie lo que quiero y lo que temo.
Regreso a la puerta, está oscureciendo y no viene, entro nuevamente en la cocina gritando :quiero flan, quiero flan..niega con la cabeza y salgo nuevamente.
Se ha encendido la farola de la esquina y no llega...quiero flan, quiero flan-digo en voz baja.
Mi abuelo me coge por sorpresa, me estrecha entre sus brazos y le digo que quiero empezar el flan, me besuquea mientras saca de mi oreja una moneda de chocolate, luego me dice bajito que lo empezaremos cuando él llegue.
¡Ya está aquí, el tío ya está aquí! -grito nerviosa-, él me mira y levanta la mano. Entro precipitada al patio y espero preguntándome qué sucederá ahora.
El primer abrazo es para mí, la abuela nos observa sonriente y espera que el juego concluya.
Mi abuelo sale a su encuentro y le da un abrazo, luego viene hacia mí y cogiéndome en brazos me pregunta si quiero flan, niego con la cabeza, miro la puerta cerrada y sonrío feliz. ¡Ya estamos todos...no me gusta el flan!

 

Reflexiones de martes

 
 
De la calma a la locura...sólo un paso de cordura.
 
 
 
 

Al vademécum del curioso le llamaron diccionario.
 


 

24 sept. 2012

¡Jueverossss!


Queridos Jueveros:

Una ausencia prolongada la mía, más de lo que me hubiera gustado, pero si hay algo que no se puede planear es la vida.
No he podido leeros todavía, pero estoy deseando participar en los tradicionales y adictivos Jueves, literarios y entrañables.
No sé a cargo de quién será el próximo, pero  fisgonearé un poquito para enterarme y me uno nuevamente.
 
Desde la ventana, lanzo besos para todos.